H. N. Casson
Contra las embravecidas olas de la adversidad usted puede ser un acantilado
Marco Aurelio
Haz por semejarte al peñasco batido sin cesar por las olas. Mira cómo permanece inmóvil y a su alrededor desmaya la efervescencia de las aguas.
En un intento anterior para crear este magazine establecíamos una categoría que llamábamos Esplín Inmobiliario en la que recogíamos noticias y opiniones sobre el estado general del mercado inmobiliario. Hoy en este nuevo magazine la hemos sustituido por la más común de sector inmobiliario. Sin embargo cómo nos han preguntado por el uso que de esa palabra extranjera hacemos nos ha parecido oportuno contestar republicando el artículo que a este concepto le dedicamos hace un tiempo. Decíamos entonces:
Como esplín, del inglés “spleen” (1), no es un término popular en nuestro país (2) y mucho menos en el Sector Inmobiliario español, paso a anotar el significado con el que nosotros lo utilizaremos aquí.
Esplín guarda entre sus acepciones las de melancolía, aburrimiento, angustia, “sufrimiento y disgusto provocados por un sentimiento de carencia o inadecuación entre la conciencia” –entre lo que se desearía que ocurriese en un ámbito y las cosas que realmente están ocurriendo-. También se relaciona con las ideas de pérdida, nostalgia, contrariedad, embarazo, apuro…
Esplín es lo contrario del optimismo compulsivo que reina hoy en algunos subsectores del sector de la intermediación en España. Y es que para algunos de sus adeptos no es que no hayan brotes verdes sino que estamos en una selva frondosa, la recuperación ya se ha iniciado y ya existen numerosos ejemplos de ventas espectaculares de las cuáles pueden presentar numerosos testigos exitosos. Pero si es así… ¿porqué los del esplín, conociéndolos, no lo apreciamos de igual forma?… Pues porque nosotros -dicen los optimistas compulsivos- estamos o no nos damos cuenta, ciegos y somos pesimistas irredentos que no queremos ver los brillos, que las buenas noticias sobre el sector, desprenden. Tampoco poseemos la inspiración adecuada, y desde luego no somos de los suyos ni conocemos los secretos que, de poseerlos, cambiarían positivamente nuestro negocio. Y, por supuesto, que basta con “entrar” en su asociación, franquicia, mls, método, organización o sistema para que todo cambie.
Inasequibles al desaliento –al esplín- siguen predicando su discurso inmobiliario como si de la salvación del alma se tratase. Y, nadie lo dude, consiguen adeptos y éxitos, dejándonos -a los del esplín- maravillados de tanta compulsión, optimismo desacerbado y extrema candidez.
Cómo iba a ser el año 2010
Esa posición de optimismo extremo se suele apuntalar de varios modos pero ya que estamos en la época del año en la que los periodistas suelen preguntar a los expertos: ¿Qué pasará en el año siguiente?, queremos recordar aquí lo que escribimos hace un año cuando se hizo esa misma pregunta tanto a un alto responsable de una franquicia inmobiliaria como a una ex ministra (3) El primero respondió –en la línea de optimismo compulsivo que caracteriza a los de esta corriente- que este año 2010 iba a ser muy bueno, que sería el año del cambio de ciclo y que veríamos en él, no signos sino hechos evidentes de la recuperación del negocio inmobiliario. En este sentido plateaba una línea de expansión de su negocio de franquicias. Y en los mismos días la respuesta de la ex ministra a la misma pregunta era totalmente contraria y podría resumirse en que 2010 seguiría siendo un mal año.
Ante esa contradicción podría deducirse ingenuamente que uno de los dos estaba equivocado y que el otro estaría por tanto, acertado, pero nosotros decíamos en cambio, que ninguna de las dos respuestas era cierta (segura) pues dado el estado caótico en el que se encontraba el sector en aquellas fechas de ningún hecho conocido podría aventurarse su futuro y nadie por tanto podría decir con rigor lo que iba a ocurrir en el año 2010. Añadíamos que sólo al final de año podría deducirse lo que había finalmente ocurrido y que por tanto sólo el paso del tiempo diría cuál de las dos temerarias –en aquél momento- opiniones resultaba finalmente cierta. Finalmente, la ex ministra ha tenido más razón que el experto franquiciador, pero no importa pues podría haber ocurrido al revés.
Lo trágico del optimismo compulsivo es que le da igual la realidad pues de lo que se trata es de imponer su visión optimista, a los hechos, su voluntad de poder sobre la dura realidad… y esto siempre es muy difícil, sobre todo cuando más que voluntad es deseo. Y encima con la buena prensa que tiene el optimismo.
¡Siga con salud, vigilando atentamente su entorno! Quizás no le proporcione placer pero sí le dará destellos y cautelas sobre lo que está pasando.
Miguel Villarroya Martín /Arroyo de la Vega / Madrid / España /Prs.004
Notas:
(1) Véase en la Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Spleen) las distintas acepciones del término.
(2) El lector sin embargo quizás recuerde cómo Francisco Umbral lo utilizó durante un tiempo en la columna que escribía para El Mundo, en la última página de sus ediciones diarias, con el título de Spleen de Madrid. El título de su columna estaba inspirado sin duda en la obra de Baudelaire “Spleen de París” o quizás en la novela Les miserables (1862) de Víctor Hugo, en la que se utiliza varias veces la palabra –y el concepto– de spleen. (Leído en http://www.tediumvitae.com/?p=121). (El lector debería leer y meditar con cuidado el excelente artículo de Dulce María ZÚÑIGA del Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara (Méjico.) titulado: Elogium del Taedium Vitae.)
Nota de (enero de 2011): (3) Este principio de año hemos vuelto a sufrir nuevos ataques de “prediccionitis” en el sector inmobiliario, pero esta vez apenas les hemos hecho caso.
Nota actual: (Septiembre de 2012): Ya en enero de 2012 este tema perdió gran parte de novedad y apenas sí hubo expertos que se atreviesen predecir el comportamiento del año… pero estos días acaba de resurgir esta manía y los débiles destellos de ilusión que unas estadísticas han mostrado han hecho hablar a algún político del cambio de tendencia de la Crisis. Véase por ejemplo el artículo de Inmodiario:
http://www.inmodiario.com/199/15191/cautela-promotores-inmobiliarios-ante-optimismo-gobierno.html
en el que se da cuenta de las optimistas declaraciones de un Secretario de Estado de Economía. No parece probable lo que sostiene -el cambio de tendencia o de que hayamos tocado fondo en los precios inmobiliarios- Hay muchas más noticias al contrario. Así que … otro optimista compulsivo.
Pero … ¿Y si acertase, como hizo la exministra en el caso indicado? Pues diríamos entonces que lo habría hecho por puro azar y es que a los que juegan al Rojo y Negro de la ruleta alguna vez aciertan en sus predicciones pero no creo yo que este sea el caso en estos días, sencillamente la bolita sigue rodando y todavía no se ha detenido. El futuro sigue siendo impenetrable.
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