H. N. Casson
Contra las embravecidas olas de la adversidad usted puede ser un acantilado
Marco Aurelio
Haz por semejarte al peñasco batido sin cesar por las olas. Mira cómo permanece inmóvil y a su alrededor desmaya la efervescencia de las aguas.
En la Guerra con Tebas (370-361 a. de JC), Agesilao, al principio de la incierta campaña militar, se encontró con que la victoria contra sus enemigos, a causa de la desproporción de fuerzas entre las pocas suyas y las muchas tebanas, no estaba asegurada. Y es en estos casos cuando los hombres excepcionales ─y Agesilao lo era─ alumbran soluciones extraordinarias. ¿Qué era lo que acongojaba a sus tropas?: ¡El miedo a la derrota! ¿Cómo podía matar Agesilao ese miedo, que lo llevaría al fracaso de su expedición militar si no terminaba con él?… Haciendo que sus hombres recuperasen la fe en la victoria. Pero, ¿cómo lograr eso?… ¡Y en tan poco tiempo como el que disponía?
Mire cómo lo cuentan en el enlace que le dejo más abajo (1):

Más que la credulidad de las tropas en sus dioses y en sus oráculos, o en el engaño que sufrieron por parte de su comandante, quiero fijarme en la astucia e inteligencia de Agesilao. Éste era un gran militar y un gran conductor de hombres. Sabía del poder material de las creencias y como ─hoy diríamos, liderar─ a sus hombres. Estos, necesitaban creer en la victoria para poder vencer y con su engaño, consiguió que cambiasen su percepción de la batalla próxima: antes, temían perder la batalla y su vida, pero tras la lectura del oráculo eso cambió; ahora, había mucho que ganar y lo iban a lograr: los dioses en los que creían, así lo habían decretado.
Notas:
(1) Extraído de: DICCIONARIO MANUAL Y DICHOS MEMORABLES DE HECHOS DE LA HISTORIA ANTIGUA. TRASLADADO AL CASTELLANO POR EL TENIENTE CORONEL DON BERNARDO MARÍA DE CALZADA. TOMO I. MADRID: EN LA IMPRENTA REAL. 1794. Se hallará en la Librería de Gómez, calle de Carretas.
Libro escaneado por Google Books, desde donde se ha trasladado, con la grafía que allí se encuentra, la cita señalada.
(2) Agesilao: Véase por ejemplo: Agesilas, “Agesilao II o Agesilaos II (444-358 a. C.), fue un rey de Esparta y comandante de su ejército durante la mayor parte de la hegemonía espartana” […] “Agesilao era de pequeña estatura y apariencia corriente, y estaba algo cojo desde que nació. Estos hechos fueron utilizados como argumento contra su sucesión, un oráculohabía advertido a Esparta contra un reinado «cojo». Era un líder con éxito en la guerrilla, alerta y rápido, cauto, un hombre, además, cuya valentía personal era incuestionable. Como estadista ganó tanto partidarios entusiastas como enemigos acérrimos, pero de su patriotismo no cabe ninguna duda. Vivió en el estilo más frugal igual en casa que en el campo, y aunque sus campañas fueron emprendidas en gran parte con botín seguro, se contentaba con enriquecer al estado y sus amigos y regresar tan pobre como había partido. El peor rasgo de su carácter era su odio implacable a Tebas, que condujo directamente en la batalla de Leuctra a la caída de la posición de supremacía de Esparta. Léase en: http://es.wikipedia.org/wiki/Agesilao_II
Miguel Villarroya Martín, a 22 de septiembre de 2013 / RdP.069
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