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    La máquina que no pudo industrializar España

    Hoy leo con gozo, en el artículo publicado en abc.es titulado: El español que ideó la máquina de vapor, que “La Biblioteca Nacional adquiere un documento del inventor Jerónimo de Ayanz sobre el uso de la energía del vapor.” […] “Se trata de un texto publicado en torno a 1600 por el inventor navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont, comendador de ballesteros de la Orden de Calatrava, en el que, según la BNE, «describe sus ideas en torno a la utilización industrial de la energía del vapor mediante una serie de ingenios». Todas estas ideas serían desarrolladas posteriormente por Ayanz en un memorial que dirigió a Felipe III, en el que solicitaba la concesión de un privilegio de invención para sus ingenios; en 1606 se le otorgó dicho privilegio, en lo que constituye la primera «patente» de una primitiva máquina de vapor.” (1)

    Si busca en la Red,  Historia de la máquina de vapor, encontrará muchos antecedentes de la idea hasta llegar al que se considera “inventor” de la máquina de vapor: James Watt. Véase por ejemplo: Pero el inicio de la era de las máquinas de vapor empezó con Eduard Somerst (marqués de Worcester, Inglaterra) en 1663.” […] ”El problema es que Somerst no encontró capital suficiente para vender y producir su máquina. Ni siquiera la patento, lo que hace que la mayoría de la gente no le considere el inventor de la máquina. Podríamos considerar a Somerst como el ideólogo (el que tuvo la idea) de la primera máquina de vapor.” […] “Tuvo que llegar Thomas Savery (1650-1715, mecánico inglés) que mejoró la máquina de Somerst y la patentó. Esto hace que se le considere el verdadero inventor de la máquina de vapor, ya que su máquina si se comercializó e incluso fue evolucionando. En su época constituyó un gran avance en la industria minera, resolviendo el problema del agua en las minas.” […] “Thomas Newcomen Herrero, inventor y socio de Thomas Savery , nació en Darthmouth, Inglaterra. En 1705 desarrolló la llamada por su inventor, máquina de vapor atmosférica. Newcomen resolvió los 2 problemas de Savery, construyendo una máquina en la que incorporaba un cilindro con un pistón fuera de la mina que se movía con el vapor producido por una caldera.” […] ”James Watt invento el condensador o cámara de condensación que lo que hacía era condensar el vapor fuera del cilindro con un mayor rendimiento ya que el cilindro se mantenía siempre caliente. Esto fue un gran avance, pero además de esto la máquina de Newcomen solo se movía hacia arriba y hacia abajo con el balancín, Watt invento un mecanismo que convertia este movimiento rectilineo en giratorio. Esto hizo que a partir de ahora se podía utilizar la máquina de Watt para motores, locomotoras, bombas, máquinas-herramientas, etc.   A James Watt se le considera el creador e inventor de la verdadera máquina de vapor que revolucionara el mundo y diera origen a la Revolución Industrial “ (2)

    Pero hay otros antecedentes muy notables. Véase por ejemplo:

    “Entre las reliquias de la civilización egipcia encontramos el primer registro conocido de una máquina de vapor en el manuscrito de Herón de Alejandría titulado Spiritalia seu Pneumatica. Los aparatos allí descritos no se sabe con certeza si fueron obra del ingenio de Herón, porque él mismo dice en su obra que su intención no es otra que recopilar las máquinas que ya eran conocidas y añadir las inventadas por él. Nada en el texto indica quién pudo ser el artífice de los dispositivos descritos y se sospecha que muchos puedan ser, en realidad, obra de Ctesibio, de quien Herón fue pupilo.”(3) Muy pocos de esas máquinas  antiguas han llegado a nosotros, así que solo podemos imaginar la ciencia  que construyó las maravillas de la Antigüedad.

    Mucho después, en el siglo XII, consta que en la catedral de Reims había un órgano que funcionaba con vapor.” (5)

    Muy escasa es la atención que Blasco de Garay ha recibido en España, pero el caso es que de él se dice que:  “En 1825 el superintendente del Archivo de Simancas descubrió una publicación de 1695 que relataba que en 1543 Blasco de Garay, oficial de la marina española en el reinado de Carlos I, intentó impulsar un barco con ruedas de palas movidas por una máquina de vapor.” (3) o también: “La atribución de una prueba de máquina de vapor a una embarcación realizada por Blasco de Garay en el puerto de Barcelona parte de la comunicación del director del Archivo de Simancas, Tomás González Hernández, al ilustre historiador Martín Fernández de Navarrete afirmándole que en ese archivo hay documentación que avala una prueba de navegación realizada en 17 de julio de 1543 por el Capitán de Mar de la armada de Carlos V de un sistema de navegación sin velas ni remos que contenía una gran caldera de agua hirviendo. La carta de González a Martín Fernández es la siguiente:…” (4)

    Pero hubo otros más: “En 1601, Giovanni Battista della Porta describe un aparato para elevar el agua por medio del fuego, similar al descrito por Herón pero empleando vapor de agua para impulsar el líquido, y en 1615 Salomón de Caus describe un aparato similar para hacer funcionar una fuente.” (3)

    Y uno, espectacular: “Pero la primera patente de la que se tiene constancia documental es de Jerónimo de Ayanz y Beaumont, que en 1606 registra1 una máquina de vapor utilizada con éxito para el desagüe de las minas de plata de Guadalcanal. (3), que es el autor al que se refiere el artículo de abc.es con el que iniciábamos este artículo.” Jerónimo de Ayanz y Beaumont (* Guenduláin (Navarra) 1553- † Madrid 23 de marzo de 1613) fue un militar español. Hombre polifacético, destacó como militar, pintor, cosmógrafo y músico, pero, sobre todo, como inventor. Fue el inventor y diseñador de la máquinas de vapor, mejoró la instrumentación científica, desarrolló molinos de viento y nuevos tipos de hornos para operaciones metalúrgicas, industriales, militares e incluso domésticas. Inventó una campana para bucear e incluso llegó a diseñar un submarino. Pero su obra más destacada fue haber inventado la máquina de vapor, ya que registró en 1606 la primera patente de una máquina de vapor moderna.” (5)

    Y es a este último suceso al que nos referimos en el título de nuestro artículo: La máquina que no pudo industrializar España.  Y es que, sesenta años antes que Eduard Somerst en Inglaterra, una máquina de vapor viable se presentó en España. Y no pasó nada; lo que años después catapultaría a Inglaterra al revolución industrial y al dominio del planeta  pudo haberse dado mucho antes en España… y no ocurrió. Por qué no se desarrolló aquí es ahora de difícil discernimiento, pero ha pasado tantas veces antes y después (6),que no es difícil pensar que hay en nuestra sociedad española algo que conspira contra la inteligencia. Recuerdese que es nuestro, aquello de: “Muera la Inteligencia”. Algo perverso que hace que la investigación científica no tenga los apoyos necesarios, que se regatee la inversión en Ciencia y Tecnología y que muchos de los nuestros tengan que emigrar para desarrollar sus ideas en entornos más favorables. ¿Habrá entre estos, alguno que pudiera ser el equivalente actual a la máquina de vapor de Jerónimo de Ayanz y Beaumont o el submarino de Peral?

     Notas:

    (1)     El español que ideó la máquina de vapor. Léase la noticia completa en: http://www.abc.es/cultura/libros/20131123/abci-biblioteca-nacional-maquina-vapor-201311221405.html

    (2)     Historia de la máquina de vapor. Véase en:  http://www.tecnologias.us/maquina%20de%20vapor.htm

    (3)     Máquina de vapor. Léase en: http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina_de_vapor

    (4)     Blasco de Garay. http://es.wikipedia.org/wiki/Blasco_de_Garay . Por el contrario, véase: Blasco de Garay, el ingeniero que no inventó la propulsión a vapor, en: http://www.alpoma.net/tecob/?p=2448

    (5)     Jerónimo de Ayanz y Beaumont. Véase, por ejemplo, en: http://es.wikipedia.org/wiki/Jer%C3%B3nimo_de_Ayanz_y_Beaumont

    (6)     Véase por ejemplo nuestro: El submarino que no pudo defender a España, en el que hablamos del rechazo a un arma revolucionaria como fue en su día el submarino torpedero de Isaac Peral. Léase en:  http://cal.es/ventasgrandes/el-submarino-que-no-pudo-defender-a-espana/

    Miguel Villarroya Martín, a  18 de noviembre  de 2013. / Prs.020

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