H. N. Casson
Contra las embravecidas olas de la adversidad usted puede ser un acantilado
Marco Aurelio
Haz por semejarte al peñasco batido sin cesar por las olas. Mira cómo permanece inmóvil y a su alrededor desmaya la efervescencia de las aguas.
Se cuenta esta historia de Agesilao, tanto en su muerte, como en esta fuente que le indico, como en algún otro momento de su vida. Y también se cuenta, en otros textos, esta misma historia pero referida a otros caudillos inmortales. No importa mucho la precisión en el detalle y su origen o autoría, lo trascendental es la imponente respuesta que dio Agesilao al ofrecimiento recibido de unos cortesanos que querían premiarle por sus hazañas.
Mire cómo lo cuentan en el enlace que le dejo más abajo (1):

Y es que el dirigente excelso no necesita de estatuas, recompensas, retratos o textos encomiables; al verdadero rey, le basta la simple verdad de sus acciones justas.
La Justicia de sus acciones es su mejor adorno y la más eficaz herramienta para que su recuerdo en la Historia, sea imborrable.
Notas:
(1) Extraído de: DICCIONARIO MANUAL Y DICHOS MEMORABLES DE HECHOS DE LA HISTORIA ANTIGUA. TRASLADADO AL CASTELLANO POR EL TENIENTE CORONEL DON BERNARDO MARÍA DE CALZADA. TOMO I. MADRID: EN LA IMPRENTA REAL. 1794. Se hallará en la Librería de Gómez, calle de Carretas. La cita se halla en la página 35. Libro escaneado por Google Books, desde donde se ha trasladado, con la grafía que allí se encuentra, la anécdota señalada.
(2) Agesilao: Véase por ejemplo: Agesilas, “Agesilao II o Agesilaos II (444-358 a. C.), fue un rey de Esparta y comandante de su ejército durante la mayor parte de la hegemonía espartana” […] “Agesilao era de pequeña estatura y apariencia corriente, y estaba algo cojo desde que nació. Estos hechos fueron utilizados como argumento contra su sucesión, un oráculohabía advertido a Esparta contra un reinado «cojo». Era un líder con éxito en la guerrilla, alerta y rápido, cauto, un hombre, además, cuya valentía personal era incuestionable. Como estadista ganó tanto partidarios entusiastas como enemigos acérrimos, pero de su patriotismo no cabe ninguna duda. Vivió en el estilo más frugal igual en casa que en el campo, y aunque sus campañas fueron emprendidas en gran parte con botín seguro, se contentaba con enriquecer al estado y sus amigos y regresar tan pobre como había partido. El peor rasgo de su carácter era su odio implacable a Tebas, que condujo directamente en la batalla de Leuctra a la caída de la posición de supremacía de Esparta”. Léase en: http://es.wikipedia.org/wiki/Agesilao_II
Miguel Villarroya Martín, a 10 de octubre de 2013 / RdP.070
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