H. N. Casson
Contra las embravecidas olas de la adversidad usted puede ser un acantilado
Marco Aurelio
Haz por semejarte al peñasco batido sin cesar por las olas. Mira cómo permanece inmóvil y a su alrededor desmaya la efervescencia de las aguas.
La ayuda a un moribundo por parte de una hija es una imagen clásica que la Historia del Arte ha reflejado en muchas ocasiones. Quizás lo insólito, en este caso, de la ayuda: dar de mamar a un padre moribundo, haya sido su elemento más impactante por las lecturas eróticas e incestuosas que la imagen puede suscitar en algunos (1); pero que a muchos más nos llama la atención por el ejemplo de solidaridad extrema que supone. (De hecho, las imágenes que sobre esta historia existen se suelen llamar así: Caridad Romana.) Puede señalarse que la Caridad es el sentimiento que impulsa a las personas a la solidaridad con sus semejantes y a ayudar a otros cuando estos están en malas situaciones.
La historia de Cimón nos retrotrae a los tiempos de la Roma Clásica. No sabemos que hizo Cimón para acabar en la cárcel condenado a un apena cruel ―a morir de hambre y sed por inanición, pero sí se nos cuenta que el condenado podía recibir visitas de sus familiares. La hija de Cimón así lo hacía y como viese la lenta y dolorosa agonía de su padre pensó en aliviarla dándole de mamar como hacía con su hijo pequeño. La historia terminó bien ―contra todo pronóstico― cuando el carcelero advirtió de los sucesos a los jueces y estos admiraron más el amor filial de la hija que el desprecio de la ley.
Véase como se cuenta esta historia en un texto del XIX (2):
Notas:
(1) Lo que nos asombra de esta historia no es el inexistente componente erótico de la misma ni la morbosidad añadida de un incesto que no fue, sino la caridad de la hija hacia el padre moribundo. La condena a muerte por hambre debe ser muy dolorosa ―recuerde el nombre romano del suplicio: el del agua y el fuego, suponemos que por las consecuencias de la deshidratación del condenado―. Aquí, sólo hay amor filial, un intento de dar vida al padre y más leve el dolor del proceso. La mujer era una hija que quería a su padre y su acto, una demostración de cariño.
(2) Tomada la cita de El Té de las Damas. Tomo Primero. Págs. 105 y 106. Imprenta de Aguado, bajada de Santa Cruz. Madrid, 1827. Libro escaneado por Google Books.
(3) Véase también: http://tradicionclasica.blogspot.com.es/2004/12/girl-nursing-her-own-father-la.html
(4) No he podido encontrar esa imagen de Andrea del Sarto, pero sí otras muchas de diferentes autores que reflejan esa escena. Véase por ejemplo las de Rubens y otros autores en: http://en.wikipedia.org/wiki/Roman_Charity. O la escultura de Antonio Solá (1851) en: http://tradicionclasica.blogspot.com.es/2004/12/girl-nursing-her-own-father-la.html o muchas otras que el lector podrá encontrar fácilmente.
Miguel Villarroya Martín, a treinta de agosto de 2013 / RdP.068
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