H. N. Casson
Contra las embravecidas olas de la adversidad usted puede ser un acantilado
Marco Aurelio
Haz por semejarte al peñasco batido sin cesar por las olas. Mira cómo permanece inmóvil y a su alrededor desmaya la efervescencia de las aguas.
“Estando Tiberio (1) desterrado en Rodas de órden del Emperador Augusto, se divertia en consultar á los adivinos puesto en la punta de una roca muy escarpada á orillas del…
Una noche, cenando, el emperador Tito (1) recordó de repente que en aquél día no había hecho ningún bien a nadie, exclamando luego que por ello había perdido el día.…
“En tiempos de Adriano (1) hubo en Roma un hombre llamado Similis á quien dicho emperador había elevado á la dignidad de prefecto del Pretorio; pero cansado á los tres…
Una vez que Rómulo estaba comiendo con un gran número de sus conciudadanos, uno de ellos, al ver el poco vino que Rómulo tomaba en la comida le dijo: -“Señor,…
Una vez, un adulador (1) le dijo a Píndaro (2): -“Mucho me debes pues mucho te alabo.” A lo cual le respondió el autor: -“Pero yo ya te pago muy…
Desde que Aristóteles estableciese que entre dos situaciones (vicios) opuestos, la virtud (la conducta propia de un hombre justo) se halla en el medio (“La virtud consiste en saber dar…
Siendo en tiempos de Trajano, Septimio Acindino procónsul de Siria, ocurrió que mandó prender en Antioquía a un cristiano porque éste no pagó a la administración romana una cierta cantidad…
En uno de sus cuentos más famosos, Días de Ocio en el País del Yann (Idle Days on the Yann, 1910), Lord Dunsany nos dice (1) que entre los innumerables…
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