H. N. Casson
Contra las embravecidas olas de la adversidad usted puede ser un acantilado
Marco Aurelio
Haz por semejarte al peñasco batido sin cesar por las olas. Mira cómo permanece inmóvil y a su alrededor desmaya la efervescencia de las aguas.
NO es infrecuente que muchos vendedores caigan en el vicio del charlatán… esto es, que intenten mediante la acumulación y reiteración de argumentos, terminar convenciendo al cliente potencial. Ya hemos visto en otro lugar que eso puede funcionar en las ventas de poco precio y poco riesgo pero que resulta muy negativo para las que, como las inmobiliarias, son ventas de alto precio y riesgo. Por otra parte, el silencio, es otra de las herramientas que el vendedor puede utilizar en algunos momentos del proceso de la venta personal. Pero a pesar de esto, en muchos casos nos encontramos con vendedores que son auténticas ametralladoras verbales.
Para estos casos, un recordatorio útil acerca de la virtud contraria, el hábito de escuchar al otro atentamente, en silencio y “oyendo” realmente lo que dice el interlocutor, se encuentra en estas dos anécdotas que se cuentan del rey espartano, Agis II (1) (2)
Ingenioso y ocurrente, Agis II nos ofrece una reflexión acerca del valor de la escucha atenta… y una muestra de su paciencia frente a los excesos verbales de sus visitantes. Y el riesgo e inutilidad de los “charlatanes”.
Notas:
(1) Agis II († 401 a. C.) fue el decimoséptimo rey Euripóntida de Esparta, el mayor de los hijos de Arquídamo II y medio hermano de Agesilao II.1 Gobernó con Pausanias, el monarca de la dinastía agíada. Véase en: http://es.wikipedia.org/wiki/Agis_II
(2) Extraído de: DICCIONARIO MANUAL Y DICHOS MEMORABLES DE HECHOS DE LA HISTORIA ANTIGUA. TRASLADADO AL CASTELLANO POR EL TENIENTE CORONEL DON BERNARDO MARÍA DE CALZADA. TOMO I. MADRID: EN LA IMPRENTA REAL. 1794. Se hallará en la Librería de Gómez, calle de Carretas. La cita se halla en la página 40. Libro escaneado por Google Books, desde donde se han trasladado, con la grafía que allí se encuentra, las dos anécdotas señaladas.
Miguel Villarroya Martín, a cinco de noviembre de 2013. / RdP.071
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